sábado, 15 de septiembre de 2012

Adiós y gracias


Es para mi un gran honor y un privilegio poder representar a mis compañeros en un día tan especial como el de hoy. Un día que marca el fin de una era, que para todos nosotros ha supuesto sacrificio, sudor y lágrimas, pero que pronto veremos compensados. Un día que indica el comienzo de una nueva etapa que tememos y a la vez ansiamos. Un día como el de hoy que supondrá un punto de inflexión en nuestras vidas para continuar nuestros caminos por separado.
Y hablo en nombre de todos cuando digo que sólo pueden salir palabras de agradecimiento de nosotros hacia este centro, hacia los profesores y los miembros no docentes, así como a todas las personas que han ayudado a que estemos hoy aquí. Por supuesto también hacia todos aquellos que no necesitan agradecimientos para echar una mano siempre que se les necesite; madres, padres, abuelos, amigos... y todas las personas que desde siempre nos quieren y nos apoyan.
Pero con una mención especial a los profesores que no sólo ejercen su oficio. Se trata de algo más. Se trata de personas. Son esos profesores que, pese a ir de malos, luchan incluso más que nosotros porque salgamos adelante, aún cuando nosotros nos damos por perdidos. Hablo de esos que sin pedir nada a cambio son capaces de perder recreos y tiempo libre ayudando a alumnos rezagados. Los mismos que se matan para organizar excursiones, fiestas, y actividades varias, ejemplo de lo cual es este acto. Son esas personas que escapan a lo estrictamente académico para dejar huella en nuestros corazones. En gran parte por esas personas estamos hoy aquí.
Atrás quedan ya innumerables recuerdos maravillosos de todos estos años en el centro, que en nuestros corazones, duraron como si sólo fuesen tres días. Recuerdos de viajes, excursiones y de momentos en clase. Los mismos que contaremos a sobrinos y nietos, que exageraremos y que rememoraremos con los años y con una sonrisa fugaz en la cara. Recuerdos inolvidables. Amores de pasillo, amistades pasajeras, amistades rotas y amistades para siempre. Memorias de los que están hoy aquí y de los que se quedaron por el camino. De los que siguieron adelante en otro sitio, y de los que se fueron para siempre.
Recuerdos que en su momento fueron hechos, decisiones que hemos tomado y nos han traído hasta aquí, hasta esta noche, probablemente la última en la que estemos todos juntos, en un grupo en que los compañeros se han convertido en amigos, y los amigos en hermanos, en el que hemos aprendido a reír por casi todo, y a llorar por casi nada, a ver las cosas de otro modo y a aprender de todos algo. Hemos formado no sólo un grupo de gente, sino un grupo humano
En el camino hemos encontrado baches y obstáculos que nos han hecho plantearnos si seguir adelante, dificultades no solo en lo académico, sino en lo personal que nos hacen bajar la cabeza y creer que no llegamos. Pero somos fuertes y luchadores, y conscientes de ello sacamos fuerzas de flaqueza, nos enfrentamos a cada día como si fuese el último y todos los males nos hacen más fuertes y nos enseñan.
Sin duda estamos aquí por méritos propios, por ser pacientes y perseverantes, y por luchar por nuestro sueño hasta las últimas consecuencias. Es por ello que quiero hacer mías unas palabras, a su vez citadas en su momento por el gran Mandela. Son los versos de 'Invictus', de William Ernest Henley.
Lejos de la noche que me envuelve,
como un pozo, negra de polo a polo.
Agradezco al dios que fuere
por mi espíritu inconquistable.
Atrapado entre las garras de esta circunstancia
no hice gesto de dolor, ni lloré en voz alta.
Ante las puñaladas que me deparó el azar,
mi cabeza sangra, pero no se inclina.
Más allá de este lugar de ira y lágrimas
no se avecina más que el horror de las sombras
pero la amenaza de los años por pasar
me encuentra y me encontrará sin miedo
Ya no importa cuan estrecha sea la puerta
ni cuantos castigos acumule.
Yo soy señor de mi destino,
soy el capitán de mi alma.
Y llega al fin el momento de decir adiós, de mirar atrás con tristeza, con los recuerdos aún frescos grabados en la retina. Llega el momento de afrontar el mañana con ganas y con fuerza, pero con serenidad. Concluye así una de las mejores etapas de nuestra vida, que supondrá un antes y un después para todos nosotros.
Una vez más gracias a todos por estar ahí, y por haberlo hecho posible. Gracias a todos. Y gracias a todos mis compañeros, que son los realmente grandes. Felicidades porque hoy lo hemos conseguido.
Concluyo con una cita de Fito Cabrales que dice: 'nunca se para de crecer, nunca se deja de morir', Por eso debemos seguir luchando como hasta hoy, sin ceder un centímetro a la adversidad y sin dejar de ser nosotros mismos.
¡¡¡Buenas noches y buena suerte!!!